Una colonoscopia eficaz depende directamente del nivel de limpieza del intestino grueso. Si el colon no está completamente libre de residuos, el gastroenterólogo podría no visualizar pólipos pequeños o verse en la obligación de reprogramar la intervención.
La preparación inicia 24 horas antes del procedimiento con una dieta estrictamente líquida (caldos colados, agua, infusiones claras y gelatinas que no sean de color rojo o morado). Durante este día, se inicia también la toma de una solución laxante especial recetada en la consulta previa.
El día del examen, el paciente debe mantener un ayuno absoluto y concurrir a la clínica acompañado por un adulto. La intervención se realiza bajo sedación profunda, por lo que es un proceso cómodo y sin dolor.